PIENSA qué quieres, a dónde quieres llegar y cuáles son tus metas. Que nadie te diga nunca que no puedes hacer algo, tú eres la única persona que conoce tus limitaciones y, aún así, estoy convencida de que con un poco de perseverancia muchas de ellas se quedarían en nada.

 

ESCUCHA a los demás. No eres la única persona con problemas ni el centro de universo. Tal vez al escuchar a otras personas descubrirás que tus problemas no son tan terribles como pensabas. Además, ayudarás a la gente que te importa, y eso es algo que no se puede comprar.

 

CALLA cuando no merezca la pena, ¿de qué sirve estar a la altura de ciertas personas? Es mejor vivir tu vida, no meterte en problemas ajenos, no criticar sin conocer y no atacar sin ataque previo. Esto no significa dejarte pisar, tienes que defender tus ideales por encima de todo, pero sin lastimar gratuitamente.

 

OBSERVA el mundo que te rodea. Este planeta está lleno de gente que miente, engaña, hace daño y manipula. Incluso hay gente que intentará hundirte, pero tú eres mucho más fuerte de lo que puedes pensar. Pero, por suerte, existe gente maravillosa que, en lugar de tenerte la mano, te regalan el brazo entero, personas que son hogar, paz y tranquilidad.

 

“Que no te engañe una fachada reluciente,

que lo único que importa está debajo de la piel” – Rayden