Equivocarse una y mil veces.

Podemos parar y mirar atrás, quedarnos con lo bueno y olvidarnos de lo malo.

A veces tenemos que enfrentarnos a personas que no nos aportan nada bueno y alejarlas de nuestras vidas.

Incluso hay ocasiones en las que necesitamos tropezar más de una vez con la misma piedra para darnos cuenta de que lo más inteligente es esquivarla y continuar el camino sin cargas.

Equivocarse es parte del aprendizaje.