La felicidad se compone de pequeños momentos perfectos: las primeras veces, el olor a libro nuevo, esa conversación que tanto necesitabas, una mano sujetándote cuando te vas a caer, un rato de risas con tus amigos, un abrazo de tu familia, la compañía de los tuyos, una mirada cómplice, un beso, el clic en tu corazón cuando te enamoras.

 

Lo importante no es acumular miles y miles de recuerdos vacíos, sino de acumular menos pero que ésos sean increíbles.