Había medias luna de sombra bajo sus ojos,

los restos de las noches en blanco,

los restos de las noches de insomnio.

 

Había tristeza en sus ojos y en su mirada perdida,

muestra de todo lo vivido, muestra de todas sus pérdidas,

muestra de todo el dolor soportado.

 

Tenía dolor en su forma de caminar, agachada,

cubriéndose el cuerpo y tapándose la cara,

mientras esquivaba miradas indiscretas, sentenciadoras.

 

Tenía una pena tan grande por dentro

que nadie se atrevía a preguntar qué estaba mal.

 

Transmitía desconsuelo en su forma de escribir,

estaba tan rota por dentro

que cada trozo de su alma cortaba.