¿Aprendemos a convivir con el dolor o cada día una pérdida duele menos?
Hay dolores muy profundos en los que notas un vacío enorme por dentro y hasta respirar cuesta. Ese es el dolor con el que aprendemos a convivir, pasa a ser algo más en nuestra vida, un compañero del día a día. Hablo del dolor de la pérdida, de las despedidas injustas, sin avisar… En resumen, de la muerte de alguien a quién queremos.
Otros dolores, como la traición o la decepción, son los que duelen menos cada día que pasa, pero que nos hacen más fuertes y con los que aprendemos sobre las personas y sobre nosotros mismos. En este caso sí tenemos la opción de alejar todo lo que nos hace daño y vivir más felices, por eso el dolor se va haciendo más pequeño a medida que pasa el tiempo.
¿Conocéis ambos dolores?
No sólo los conozco: Los has podido leer en mi blog y en mis libros de relatos, Nani. La mejor materia prima, el mejor catalizador, las mejores tintas, son las de las lágrimas del abismo. Abrazote…
No podría estar más de acuerdo. Un abrazo
El dolor es un duelo
Totalmente