Hoy es uno de esos días en los que la soledad va calando en mí poco a poco.
No me siento completa, siento que me falta algo. Me duele la cabeza y me duele el pecho mientras la ansiedad va creciendo en mi interior.
Necesito respirar, sentir, hablar, escribir. Necesito vivir.
Ojalá tuviera un interruptor para apagar estas emociones que me sobrepasan pero, por desgracia, no es así.
Mañana será otro día.
Afortunadamente, esos días pasan. Ánimo.
Detrás de las nubes siempre sale el sol.
Hay días que parece que cuesta todo.
Si, así también valoramos más los buenos días.