Cuando mantienes una relación con una persona fría a veces te sentirás en un callejón sin salida, ¿me quiere? ¿le importo? Todas esas preguntas rondarán tu cabeza en más de una ocasión mientras esperas un beso, una caricia, un abrazo o un simple gesto que indique que estás justo donde ambos queréis estar, uno al lado del otro.

 

Cuando mantienes una relación con una persona fría, sin lugar a dudas, sabes que les cuesta mucho abrirse, decir que lo sienten, mostrar sentimientos y emociones; pero eso no significa que no sientan lo mismo o incluso más que tú. Párate a pensar que si quieres a esa persona es porque has aceptado todas sus virtudes y defectos, esa frialdad es parte de la persona que amas, es parte de todo lo que te hace quererla.

 

Cuando mantienes una relación con una persona fría, tarde o temprano, conocerás su lado tierno. Conocerás de memoria esas manías, esos gestos de cariño que, aunque para ti no supongan nada más que un pequeño esfuerzo, aprenderás a valorarlos como si fuera el hecho más romántico que alguien podría hacer por otra persona.

 

Porque un abrazo en medio de la tormenta,

un beso en la frente antes de acostarte

o una mano cómplice en un momento complicado,

son los gestos más importantes de cualquier relación.