Por la amistad, por mi rubia favorita.

Por esa persona con la que puedo ser yo misma, la que me entiende sólo con mirarme, con la que me unen un montón de recuerdos, buenos que nos hacen sonreír y malos porque son necesarios y nos hacen más fuertes.

Con ella puedo llorar, gritar, sonreír, bailar, emborracharme, hablar, cantar, saltar, reírme del mundo hasta que me duela la barriga y hacernos mil fotos o regalos a mamos que no tienen precio.

Ella es una de mis patas, una indispensable, una de las fuertes, una de esas en las que aunque venga la marea, la roca es fuerte, indestructible.

Ella es totalmente necesaria en mi vida, le debo muchas alegrías, muchas sonrisas, pero, sobre todo, lo que más le debo es haber luchado por nuestra amistad, haber peleado en las malas rachas, haberme hecho razonar, haberme escuchado en las peores etapas de mi vida.

Ella es mi vida de carne y hueso.

¿Tenéis a alguien así en vuestras vidas?