Este texto lo escribí en una mala época. Por suerte, hoy sólo es un viejo recuerdo:

 

A veces la vida duele, echamos de menos a personas que no volveremos a ver y no podemos hacer nada para evitarlo. Simplemente pasa, como un tornado destrozando todo a su paso y cambiando la vida de las personas que nos quedamos.

Estoy rota y nadie me ayuda a unir los trozos. Me cuesta respirar porque el aire no llega a mis pulmones. No quiero hablar, no puedo dormir, los días son interminables y no sé qué hacer para que esto pase.